Diarios de la Decolonización 5ª, Intención, Atención y Decolonización interna:
- holisticbridgeheal
- 25 nov 2025
- 6 Min. de lectura

Con permiso, procedo a darle otra vuelta a la espiral terapéutica desde otra perspectiva.
En los procesos contemporáneos de decolonización —ya sean filosóficos, terapéuticos, pedagógicos o comunitarios— se ha puesto un énfasis creciente en la revisión crítica de las estructuras externas: cánones, instituciones, lenguajes, epistemes e imaginarios.
Sin embargo, existe un ámbito donde la colonización opera con igual intensidad y menor visibilidad: la interioridad.
Toda práctica situada —ya sea ritual, cognitiva, política o espiritual— se sostiene, entre otras, sobre dos capacidades fundamentales: intención y atención.
Aunque a menudo se utilizan como sinónimos, cumplen funciones radicalmente distintas.
La atención organiza el foco.
La intención organiza el sentido.
Y en términos decoloniales, la intención es el punto crítico: es allí donde persisten las heridas, los condicionamientos y los marcos colonizantes que se manifiestan, incluso cuando el discurso parece emancipado.
La intención como sustrato de la atención:
La atención, en sí misma, es un mecanismo neutro; dirige energía hacia un objeto, un proceso o una relación.
La intención, en cambio, es el contenido afectivo, simbólico y ético que llena esa dirección.
En prácticas rituales, por ejemplo, la atención puede orientarse hacia una dirección , pero sin una intención clara, la acción carece de coherencia relacional.
Del mismo modo, en prácticas terapéuticas o comunitarias, la atención puede dirigirse a un síntoma, a un vínculo o a un relato, pero la manera en que se los interpreta depende siempre de la intención que subyace: miedo, reparación, resentimiento, autonomía, reconocimiento, reconciliación.
La intención y la atención no operan separadas: la primera moldea la segunda, y la segunda amplifica la primera. Por ello, cualquier proceso de decolonización que pretenda ser efectivo debe considerar esta interdependencia.
La dimensión práctica de la intención: ritualidad y medicina
Dos ejemplos ilustrativos:
1. En la ritualidad
Para abrir un espacio ceremonial, no basta con la atención puesta en una dirección concreta. El sentido de la acción emerge cuando la intención establece correspondencia entre el gesto, el territorio y el propósito. Por ejemplo…: si estoy armando un altar y colocando diferentes objetos en las 4 direcciones cardinales, a cada objeto le tengo que poner una intención que le de sentido, si tengo una pluma, la puedo poner en el norte, porque la relaciono con el aire o con el reino animal, o la puedo poner en el oeste porque lo relaciono con que la pluma se cae como las hojas de otoño y se encuentra en la tierra, o la puedo poner en el este porque es un conector con el reino espiritual, lo que hace que las 3 opciones sean correctas es el sentido que le doy yo con mi intención dentro de un marco de correspondencias.
2. En la medicina tradicional
Una planta medicinal posee múltiples propiedades para el hígado, los riñones y la próstata; la intención del practicante al cosecharla, al preparar el remedio y al tomarlo, orienta cuál de ellas se hace mas presente. Sin intención, la planta opera de manera difusa o genérica ; con intención, su acción se vuelve específica.
Estos ejemplos permiten comprender que, tanto en el ámbito terapéutico como en el filosófico, la intención es el eje que articula la eficacia del acto.
La herida como filtro epistémico
Una característica esencial de los traumas históricos —coloniales, comunitarios o personales— es que no desaparecen: se integran en los modos de percepción.
Cuando la intención está atravesada por heridas no resueltas, la atención se vuelve selectiva, reactiva y defensiva, incluso en contextos de construcción filosófica o pedagógica.
Este fenómeno se hace especialmente visible cuando discursos de reivindicación cultural se articulan desde marcos coloniales —cientificistas, justificatorios o demostrativos— como si lo ancestral necesitara validarse ante un tribunal epistemológico externo.
La herida no “habla” explícitamente, pero filtra:
qué se considera evidencia,
cómo se estructura el argumento,
desde qué emoción se enuncia,
qué tipo de reconocimiento se busca.
Este mecanismo no es un defecto individual, sino una herencia histórica internalizada.
Pero —y aquí radica el punto central— si no se reconoce, termina reproduciendo lo mismo que busca superar.
Intención colonizada vs. intención consciente
Una intención colonizada presenta elementos recurrentes:
necesidad de demostrar lo propio frente a categorías externas;
argumentación defensiva o excesivamente racionalizada;
dificultad para habitar la propia tradición sin justificarse;
discursos elaborados desde el dolor más que desde la autonomía;
imposibilidad de diferenciar la memoria del trauma del contenido filosófico.
Una intención consciente, en cambio, se caracteriza por:
discernimiento entre herida y conocimiento;
reconocimiento de la propia autoridad epistemológica;
articulación desde la relación, no desde la reacción;
apertura a comprender sin necesidad de convencer;
presencia emocional regulada y no negada.
La intención consciente no invalida la herida; la sitúa.
Afinación de la intención
Desde esta perspectiva, la decolonización interna no es un rechazo de lo aprendido, ni un retorno a una idealización del pasado. Es un proceso hermenéutico y existencial que exige una revisión profunda de la intención que orienta nuestras prácticas, discursos y vínculos.
Porque la atención puede dirigirse a la justicia, la memoria, la identidad o la resistencia, pero si la intención está dominada por la herida, el proceso quedará atrapado en la repetición del trauma.
La decolonización sucedería entonces cuando:
la herida es reconocida como parte del presente,
la intención se purifica,
la atención se vuelve un instrumento de relación y no de defensa,
el pensamiento deja de operar desde el paradigma colonial de demostración,
la palabra recupera la capacidad de nombrar desde la experiencia y no desde la reacción.
sanar la intención para liberar la atención
En términos académicos, esto implica un giro metodológico: pasar de una decolonización externalista plural —centrada en estructuras— a una decolonización intencional, singular —centrada en la articulación interna del sujeto—.
En términos filosóficos, significa reconocer que no existe epistemología descolonizada sin una intención descolonizada.
Según wikipedia, filosofía es una disciplina académica y un conjunto de reflexiones sobre la esencia, las propiedades, las causas y los efectos de las cosas naturales, especialmente sobre el hombre y el universo, y nos ofrece estas primeras palabras del libro “Fundamentos de la filosofía” de Bertrand Russell :
Quizá espere el lector que comencemos con una definición de la filosofía; pero, con razón o sin ella, no es este mi propósito. Toda definición que se dé a esta palabra variará con la filosofía que se adopte
Cuando dice “con la filosofía que se adopte”, se refiere a la intención que dará un sentido u otro a la definición a la que estamos poniendo atención en este caso a la palabra Filosofía.
En términos terapéuticos, significa que no es posible transformar la relación con el mundo si no se transforma primero la relación con la propia herida.
Desde una mirada frecuencial, la decolonizacion es una frecuencia con la que podemos sintonizar, pero cuando el canal esta bloqueado por la herida, no es un campo coherente, y no hace posible que circule la energía correctamente, para lo que es necesario nombrarla y situarla en el presente para poder verla fuera del sujeto, lo cual no significa borrarla o menospreciarla, sino darle su lugar fuera de cuerpo emocional para desbloquear el canal y que fluya la información en la coherencia.
Por lo tanto, se podría decir que hace falta un trabajo personal interior de cada uno de los sujetos para sanar la herida y alcanzar la frecuencia decolonial, y así poder acceder a una intención purificada que nos permita poner atención a una decolonizacion estructural que resulte en una nueva humanidad libre de los condicionamientos con los que lidiamos actualmente.
Y, para eso, propongo ir a una mirada mas espiritual, donde la fe en que todo es perfecto y todo tiene una función por mucho que a los humanos se nos escape, nos da la confianza para habitar el proceso sin resentimiento,
Uno de los cambios de conciencia mas notorios, desde una mirada europea, fue la 2a guerra mundial, la destrucción a todos los niveles que sucedió en ese proceso hizo que muchas cosas cambiaran desde entonces. El conflicto, aunque no nos guste, es uno de los disparadores de cambios de conciencia mas efectivos, y desde esta mirada espiritual, la creación y la destrucción son dos caras de la misma moneda, Shiva y Shakti, ying y yang, luz y oscuridad, dualidades complementarias que forman el todo. Ahora en este periodo que vivimos, en este Pachakutik nos toca caminar hacia luz, con la ayuda del Taita Inti elevaremos nuestra frecuencia para sintonizar con la decolonización, pero hay que poner de nuestra parte porque somos parte intrínseca del proceso.
Cierre:
Quiero dar las Gracias a todos los Seres que proponen, sostienen y participan de estos espacios donde este proceso se hace posible con el cuidado, la compasión, la apertura y la disponibilidad necesarias.


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